El 19 de febrero el embajador de España en México, Carmelo Angulo, anunciaba la postulación de la UNAM para el Premio Príncipe de Asturias. Así resumía el hecho: “Sencillo: es una candidatura natural”.
Casi cuatro meses después, el 10 de junio, el jurado que otorga el galardón anunciaba que la máxima casa de estudios mexicana era la ganadora de la distinción en la categoría de Comunicación y Humanidades. Otros cuatro meses después, este viernes, recibirá el premio el rector de la UNAM, José Narro Robles, de manos del príncipe Felipe de Borbón, en una ceremonia en el Teatro Campoamor de la ciudad de Oviedo, España.
La noche de la postulación en la sede diplomática española reunió al rector de la UNAM, José Narro Robles; el escritor Gabriel García Márquez, el historiador Miguel León Portilla y el recientemente fallecido Marcos Moshinsky, entre otras figuras de la academia y la investigación.
La sede diplomática estaba llena y los grupos para la charla, las anécdotas y la historia se habían formado. Un tema las dominaba: el exilio español, sus contribuciones a nuestro país, el apoyo que recibieron los refugiados, las figuras que pasaron por la UNAM. Como se diría en una de las pláticas: por los pasillos de la facultad de Filosofía y Letras podías encontrarte con José Gaos y a María Zambrano. Hoy, podemos ver todavía a Adolfo Sánchez Vázquez y Luis Villoro.
Fueron los recuerdos sobre los más de 22 mil hombres y mujeres que llegaron a México para recomenzar su vida. Algunos vivos, la mayoría ya ha partido. Una historia de comunión, como diría uno de los presentes.
EL PREMIO. El Príncipe de Asturias, en su casi tres décadas de existencia, se ha entregado a 237 personas y 64 instituciones en sus diferentes categorías. Ahora le toca a la UNAM recibirlo en el área de Comunicación y Humanidades.
La decisión del jurado se argumentó así: “…a lo largo de sus 100 años ha sido el modelo educativo y formativo para muchas generaciones de estudiantes de diversos países y ha nutrido el ámbito iberoamericano de valiosos intelectuales y científicos”.
El galardón está dotado de 50 mil euros, un diploma y una estatuilla diseñada por Joan Miró.
A una horas de recibir la distinción, Narro Robles señaló que ésta representa un reto indiscutible ante la sociedad mexicana e iberoamericana, pero también debe servir para mirar hacia atrás y, sobre todo, para ver hacia adelante y plantearse nuevos desafíos.
“Junto al orgullo y la satisfacción que proporciona el recibirlo también lleva el compromiso de seguir trabajando para que otras generaciones se puedan sentir, en el futuro, tan orgullosas de una institución como hoy nos sentimos, gracias al trabajo de nuestros predecesores”, agregó.
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